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sábado, 28 de enero de 2023

OVNIs marinos, barcos fantasma, gnomos y tsunamis en la “Guía maravillosa de la Costa Atlántica”

Cerramos los ojos, pensamos en la Costa Atlántica y, de inmediato, se nos viene a la cabeza el ruido incesante del mar, su inconfundible gusto salado, así como el del mítico gusto del colorido pirulín (”¡Ay, qué rico el pirulín!”), el punzante olor de los lobos marinos, las sombrillas voladoras, los aplausos para los niños perdidos y una infinitud de misterios que, año a año, siguen atrayendo a cientos de miles de turistas.

En su nuevo libro en conjunto, Guía maravillosa de la Costa Atlántica, los jóvenes argentinos Andrés Gallina y Matías Moscardi -ambos nacidos en 1983 y a pocos kilómetros de distancia, en Miramar y Mar del Plata respectivamente- reúnen todo aquello que hace del Partido de la Costa un lugar inigualable y lo cuentan con minucia, poesía y humor: desde sus maravillas naturales y fabulosos animales hasta sus personajes más fantásticos y sus más grandes misterios y rarezas.

¿Gnomos en el bosque energético de Miramar? ¿Ovnis marinos en la costa marplatense? ¿Hoteles malditos? ¿Barcos fantasma? ¿Casas embrujadas? ¿Un inexplicable tsunami, el único del que se tiene registro en la Costa Atlántica? Todo esto y más, en esta Guía maravillosa, editada por Sudamericana y con ilustraciones de Aruki.

Escribe Fabián Casas en la contratapa: “La Guía maravillosa de la Costa atlántica produce eso: que algo tan cotidiano para muchos, en época de vacaciones, se vuelva un misterio. Este es un libro sobre el mar, el viento y las olas, los lobos marinos, los balnearios y los faros, los muelles y las escolleras, las rarezas costeras y las tienditas de suvenires. Pero también, y sobre todo, es un poema inmenso, raro, inestable”.

“Guía maravillosa de la Costa Atlántica” (fragmento)

Los gnomos del Bosque energético

Una fila de árboles se cierra como si fuera la cúpula de una iglesia. Todas las copas se dirigen hacia un punto central. Un hilito de luz apenas refracta sobre la tierra. En la tierra: eucaliptus, acacias y aromos. Es un jardín oscuro y encantado que limita con la ruta provincial número 11 y con el mar que cuchichea a un kilómetro de distancia.

El ritual de iniciación es así. Las personas colocan en forma de T dos ramitas y, sin otra ayuda, comprueban que la fuerza magnética del bosque las une, como si se tratara de un rasti vegetal. También, la gente se abraza a los árboles, corteza con piel, como si el árbol fuese un amigo al que no se ve hace tiempo y que ha vuelto, por fin, después de largo viaje. Por último, los visitantes del bosque toman aire y respiran lo más profundo que pueden, inhalan y exhalan; el fin parece ser meterse el bosque encantado adentro de los pulmones.

Los turistas y lugareños saben qué hacer en el bosque —encastrar palitos, abrazar árboles, respirar profundamente— pero nadie sabe, finalmente, ¿qué es ese bosque húmedo y nocturno? ¿Una plataforma perfecta para el avistaje de ovnis? ¿Un cementerio indígena cuya fuerza late debajo de la tierra? ¿O no es más que una fila de árboles que arman un ejército para tapar la luz? ¿O se trata de algún fenómeno intraducible de energía cuántica? ¿Es cierto que de noche mucha gente se ha reencontrado allí con sus seres queridos? ¿Es el bosque un pequeño país de los muertos a la vera de la ruta 11? ¿Y los gnomos, quién explica a los gnomos?

Hace tres millones de años cayó un meteorito en esta zona de la costa. El fenómeno produjo mucho calor y quemó la arcilla de los acantilados cercanos. Se encontró, en el perímetro que constituye el bosque, escoria metálica y tierra cocida. Desde 1996, diversas publicaciones científicas lo avalan.

El núcleo del meteorito cayó en las cuatro hectáreas que hoy conocemos, gracias al doctor Livio Vinardi, como el Bosque energético. ¡Sí, el bosque es un imán gigante! La magnetita que circula de a montones por la tierra y la arena explican las fuerzas de atracción de este campo magnético: por eso los palitos y las ramas se aparean como si estuvieran en celo. Y las brújulas no marcan el norte. Y los celulares no funcionan. Y las baterías se descargan rapidísimo como en los primeros tiempos de la electricidad. ¿Y los gnomos? ¿Qué decir de los gnomos?

Últimamente, los árboles se han desplomado, por la tala y por el viento. La luz entra cada vez más, con el desparpajo de quien antes tenía prohibido el ingreso. En el suelo ya casi no queda nada: el turismo extractivista ha hecho del más insignificante eucalipto un suvenir estrella del verano. Pero siguen los palitos unidos. Siguen los abrazos a los árboles. Sigue la respiración que nos reconecta con la fuerza mistérica del mundo. Y siguen los gnomos haciendo de las suyas, saludando afantasmados desde las selfies, crujiendo en los mensajes de audios, temblando en las ramas de los arboles raquíticos, a punto de caer.

El tsunami del siglo

El 21 de enero de 1954 cientos de personas se bañaban en las aguas sospechosamente calmas de las playas de Mar del Plata. De pronto, en el horizonte, la gente divisó un murallón que comenzaba a crecer de manera precipitada como una pared líquida levantada por mil millones de obreros invisibles. Fue el primer y único tsunami registrado en la Costa Atlántica.

Tres olas inmensas impactaron en las playas del centro de la ciudad y arrasaron con sombrillas, carpas, lonas y turistas por igual. No hubo muertos pero sí un número significativo de heridos debido al impacto arrasador de estas tres olas gigantes. La hipótesis más aceptada entre los especialistas en hidrografía y ciencias de la atmósfera asegura que la causa del tsunami fue meteorológica y no geológica. Ni un sismo submarino, ni una erupción volcánica, sino un cambio abrupto en la presión atmosférica sería el causante del leve tsunami tipo 2, en una escala de 6.

Otros científicos aseguran que las olas producidas habrían traído consigo hasta las asediadas costas de la provincia Buenos Aires algunos peces de mar adentro. Al día siguiente del tsunami en Mar del Plata, se registró el único ataque de un tiburón blanco en mar argentino, en las playas de Miramar. A pesar de que ha sido admitida la desvinculación y autonomía de ambos acontecimientos, lo cierto es que los dos hechos tienen algo en común: su carácter impredecible, casi fantástico.

En un lapso de dos o tres días, la costa marplatense dejó de ser un lugar apacible de vacaciones inofensivas para abrazar lo sobrenatural, un Triángulo de las Bermudas Atlántico: la versión, en clave de cine catástrofe, del célebre hit de Donald sobre “las olas y el viento”.

Ovnis de la costa

Esa noche Juan Andrés Gregorini escuchó que sus animales hacían ruidos extraños. Desde hacía mucho tiempo se dedicaba a criar gallinas, palomas mensajeras, chanchos. Con un farol a gas, cruzó el sendero que separaba el criadero de su casilla. Lo encandiló la luz de un auto. Se acercó al montecito de mioporos. Y ahí fue testigo del descenso de un aparato gigante como un colectivo, cubierto de vapor, sobrevolando el arroyo.

Gritó. Llamó a sus hijos. Todos vieron lo mismo y lloraron de alegría y de miedo. Era la madrugada del viernes 28 de febrero de 1975. El ovni flotó durante cuarenta segundos sobre el arroyo, a un metro y medio del agua. Tenía un color de luna llena, de un plateado fuerte, y parecía temblar en el aire como si estuviera dudando de meterse o no en el agua. El pueblo se llenó de ufólogos, periodistas e investigadores.

En la portada de la revista Cuarta dimensión, número 27, se publicó una entrevista a Juan Andrés, con el título: “Platos voladores: ¿Custodios de las misiones de Apolo?”. Arriba, las noticias que compartían la tapa le quitaban seriedad al asunto: “El hombre que logró fotografiar sus pensamientos”. Gregorini se enojó porque trataron el tema como algo que parecía mentira.

Nunca más habló de eso. El director de turismo aprovechó para subirle la hornalla a la noticia: “Misterioso fenómeno imantado por el especial magnetismo de la Costa Atlántica”. La verdad de lo sucedido trajo felicidad turística al distrito. Miramar no solo ofrecía mar, también avistajes de ovnis. La nave no identificada dejó su huella sobre la tierra: círculos de hasta quince metros de diámetro con la aparición desproporcionada de hongos que crecían en su circunferencia comenzaron a proliferar en el área campera frente al parque Bristol. Quedaron tatuadas las marcas de apoyo de la nave, como si el pasto estuviese quemado, sin estar quemado.

Al verano siguiente un vecino fue a buscar leña y hongos esponja al bosque. Pensaba secar los hongos y hacer una salsa. Desde una elevación cercana al mar, miró el horizonte y vio una forma gigante, desmedida, titilando a unos quinientos metros de la orilla. Era una nave que desde el cielo iba descendiendo hacia el mar.

Bajó y de a poco comenzó a hundirse. No tenía colores: más bien era del color del mar, pero con tonos oscuros y un contorno perfecto que podía simular el de un barco petrolero. Una periodista tituló en el semanario local: “Nuestra playa hospeda alienígenas”. Por esa época, algunos lugareños patrullaban el mar por la noche, nadando crol, buscando alguna huella de la nave en el agua.

Años después Gregorini volvió a dar una nota y dijo: “Me hubiese gustado no ver nada esa noche pero no pude, vi una nave enorme y luminosa que amagaba con zambullirse en el charco”. Durante la segunda mitad de los años setenta el pueblo recibió hordas de turistas que bajaban de noche a la playa no a mirar el mar, sino a esperar el descenso de las naves. Pero, como si no quisiera delatarlas, esos veranos el mar lucía desolado y negro, untado con brea, más apagado que nunca.

Como Capilla del Monte, la Costa Atlántica es uno de los lugares del país donde se registran mayores avistamientos de ovnis. Desde 1947, se asentaron más de 420 denuncias de testigos que dicen haber visto objetos voladores no identificados.

Cada tanto, en los periódicos de la zona, algún periodista se hace la pregunta: ¿Una nave extraterrestre sobrevoló Valeria del Mar? ¿Una extraña luz en el cielo de Mar del Plata? ¿Meteorito atraviesa el firmamento de Necochea? Si el cerro Uritorco tiene el cuarzo como argumento energético de los insólitos fenómenos de luces que acaecen por la noche, la Costa Atlántica tiene el poder iónico del océano para afirmar su preferencia por el fenómeno ovni.

En efecto, existen unos ovnis que son exclusivamente marinos. Se llaman OSNIS (Objeto Submarino No Identificado). Algunos documentales se dedican al tema, con filmaciones de naves que se pierden de vista entre las olas o que, de pronto, emergen de ellas. Las imágenes muestran objetos que, cuando aparecen, lo hacen de una manera espectacular, con explosión de espuma, al estilo erupción de géiser; o lentamente, con sigilo, como peces de cautela felina que quisieran pasar desapercibidos.

El mar es infinito como el universo, como el espacio exterior. Por eso, puede albergar sus propios ovnis marinos, su propia mitología extraterrestre.

Los testigos aseguran que las naves salen del mar y se guarecen en él, naves nodrizas que nunca se confunden con satélites ni bichitos de luz, aunque en las fotos se vean lamparones o manchas de luz detenidas. Otro personaje emblemático es Rubén Latuf Irsiger que sonríe en las fotos con su increíble gorro homemade que dice: “Cazador de Ovnis Mar del Plata”. Rubén tiene 66 años y saca más de mil fotos al cielo por día. Fue así como meticulosamente descubrió la ruta “Cerrito Sur”, un recorrido de luces que va de la calle Alvear y la 39 hasta desembocar en el mar, en Cabo Corrientes.

En 2015, Rubén expuso sus fotos en una muestra homenaje al actor Leonard Nimoy, titulada “A mi amigo Spock”: el viaje del mar a las estrellas.

Quién es Andrés Gallina

♦ Nació en Miramar, Argentina en 1983.

♦ Es doctor en Historia y Teoría de las Artes (Conicet) por la Universidad de Buenos Aires, donde se desempeña como docente.

♦ Junto con Matías Moscardi, publicó Diccionario de separación. De Amor a Zombie (Eterna Cadencia Editora, 2016). Además, es autor de Adela (Dársena 3, 2001), La comunidad desconocida (INTeatro, 2020), Los días de la fragilidad (Oficina Perambulante, 2021) y Las luces, junto con Eugenia Pérez Tomas (Libretto, 2021).

♦ Codirige el sello Bosque Energético Editora.

Quién es Matías Moscardi

♦ Nació en Mar del Plata, Argentina en 1983.

♦ Es doctor en Letras, investigador del Conicet y docente en la UNMdP.

♦ Publicó, entre otros, los libros de poesía Bruma (VOX, 2012) y Los misterios del punk rock (Neutrinos, 2015); la novela Las Cosas (Clase Turista, 2014); ¡El Gran Deleuze! Para pequeñas máquinas infantes (Beatriz Viterbo, 2021) y Las respuestas. 1779 preguntas (Beatriz Viterbo, 2022).

♦ Codirige la editorial de poesía y ensayos Moscú.

(FUENTE: infobae.com

domingo, 21 de octubre de 2018

El fantasma del capitán del Titanic se cuela en la foto de una pareja en un famoso bar


Una pareja afirma haber detectado el 'fantasma' de Edward John Smith, capitán del Titanic, en una foto tomada en el Robinsons Bar, ubicado en Belfast, Irlanda del Norte.

Según publica The Sun, Cheryl y Luke Arkless se fotografiaron en ese famoso local, conocido por contener objetos recuperados del legendario navío, durante un viaje a la ciudad realizado el pasado mes de julio. En la imagen se puede observar lo que parece ser una figura borrosa detrás de la pareja.

La mujer se dio cuenta de ese inesperado detalle al regresar a Inglaterra y examinar las imágenes tomadas durante el viaje. "Hay un fuerte trasfondo del Titanic en el bar, y cuanto más miras, más se parece al capitán", comentó Cheryl. "En el lado derecho, detrás de nosotros, había una banda tocando, y parece que él la está observando", agregó.

La imagen ha sido recién publicada por la pareja.

(FUENTE: actualidad.rt.com)

domingo, 21 de enero de 2018

Lancha fantasma aterroriza en la selva del Perú


Un suceso paranormal se ha presentado en una de las orillas del río Itaya, en Perú, donde una lancha fantasma hizo su espeluznante aparición; el suceso ha causado revuelo en los medios sociales.

De acuerdo con el portal La Vanguardia, los habitantes de la localidad revelaron que vieron fantasmas salir de la lancha antigua, los cuales abandonaron la embarcación en la orilla del río, un hecho que aún tiene consternados a los ciudadanos.

"Más o menos a la una de la madrugada vimos a un ser blanco que nos perseguía, todo, en el momento en que íbamos a dejar a mi esposo al otro lado del río. No es la primera ocasión, ni somos las únicas personas que hemos visto eso, porque la lancha ha estado por años en la orilla, es un peligro para todos", relató Margot Pinedo, testigo fiel del macabro acto.

Margot Pinedo, según lo dicho por la página Diario Ahora, reveló que la especie de aire blanco mantuvo cierta cercanía con ellos, en ese momento pensó que iba a caerse; por poco cayó de su canoa al río, sin embargo, en todo momento pidió a Dios el apoyo correspondiente y así es como todos lograron llegar a su hogar sanos y salvos.

Otros ciudadanos declararon que los fantasmas los han perseguido.

Al final, Ruth Asipali, otra de las mujeres que transitan por el río Itaya contó su propia versión, explicando que además de ver a un hombre sin cabeza, toda su familia fue testigo de que, en la madrugada, se escuchaban lamentos al interior de la ya famosa lancha fantasma.

(FUENTE: lanetanoticias.com)

sábado, 30 de septiembre de 2017

Los escritores de literatura de terror en el Perú buscan reconocimiento


El fantasma que juega con las persianas, la sombra que te respira en la nuca o el duende que se esconde tras la cuna del bebito son parte de las pesadillas que antaño aterraban a las abuelas, pero que hoy no mueven un pelo a las nuevas generaciones. El descrédito hacia el terror vintage acaso llegó cuando las brujas dejaron de dar miedo ('Harry Potter') o los vampiros mutaron de seres repulsivos a íconos sensuales ('Crepúsculo'). Los escritores peruanos de terror piensan que el mundo real está lleno de horrores más atroces que esos miedos que se construyeron hace siglos, para impartir lecciones morales en un mundo conservador.

Hay un cambio de sensibilidad y lo que toca es acomodarse a los tiempos. “A mí lo que me da miedo hoy es que maten, que me violen, que un psicópata me rapte y haga conmigo una película snuff [muerte real frente a la cámara]. Esos son los miedos con los que convivimos. Para causar terror ya no podemos apelar al fantasmita, como antes”. La que habla es Marcia Morales, directora de la Editorial Cthulu, que, como su lovecraftiano nombre lo deja claro, se dedica a publicar literatura de terror en su vertiente más extrema: canibalismo, destripamientos, sadismo, incesto, pornoterror, zoofilia y otros ingredientes blasfemos que le revolverían el estómago a J. K. Rowling.

Cuando fundó la editorial, Morales recibió la risa de sus compañeros. Hoy, a puertas de una miniferia del libro de terror organizada por ella, ya la miran de otro modo. Hace algunos años, Morales era una ávida lectora de horror y de libros de ocultismo y reclamaba a sus profesores de literatura de la Universidad Villarreal que les manden leer obras de este tipo. Desde que fundó la editorial, ha publicado un puñado de antologías de horror bizarro, horror erótico, la revista Nictofilia y ediciones especiales de libros de ocultismo como 'El Necronomicón'. Su sueño es publicar la primera novela de Carlos Carrillo, fundador de esta corriente en el Perú con su influyente libro de cuentos Para tenerlos bajo llave, aparecido en 1994 y sobre el que existe un importante culto underground. 

VETA POR EXPLORAR
El escritor trujillano Gonzalo del Rosario (31) estuvo este año en Barcelona, llevando un máster, poco antes de que el grupo terrorista ISIS conviertiera uno de los paseos más emblemáticos de la ciudad, uno por el que transitó muchas veces, en una auténtica película de horror, con más de 100 personas atropelladas y 16 muertos. “Muchas de las historias del terror moderno parecen salidas de los titulares de un diario chicha. Por eso nosotros decimos que en la narrativa de hoy el monstruo es el humano”. Del Rosario publicó un libro de cuentos que causó conmoción en su ciudad por su temática erótica y en el 2012 incursionó en la temática zombie, con Ven ten mi muerte, una novela corta que mezcla los muertos con el erotismo. 

En otra línea figura Hans Rothgiesser, un economista que empezó a escribir libros de naturaleza fantástica y de zombies, que han sido muy populares, como 'Réquiem por Lima' y 'Réquiem por San Borja', ambos editados por Editorial Altazor, otra casa que apuesta por la literatura de este tipo, con su colección Anatema. “En el Perú hay un sesgo hacia cierto tipo de literatura y cualquier cosa que escape a ese patrón, como la literatura de terror, es ignorada. En el mainstream de la literatura peruana solo te publican dos tipos de historia: la del joven burgués que critica a la clase alta o la del peruano de clase media al que nada le sale bien”, reflexiona Rothgiesser sobre lo difícil que es conseguir que una editorial grande apueste por un libro. “A un escritor de terror nunca lo van a invitar al Hay Festival”, añade. 

La tradición en la costa, sierra y selva es rica en leyendas de miedo y demonios que los escritores podrían aprovechar, dicen, si les dieran la oportunidad de mostrar su trabajo, dejando los miedos de lado. Mercado dicen que hay. Solo se necesita romper un poco el esquema.

(FUENTE: elcomercio.pe) 

sábado, 9 de septiembre de 2017

Unos científicos aseguran que los vampiros no son un mito absoluto


La protoporfiria eritropoyética podría ser la razón detrás de las antiguas leyendas sobre vampiros, según un estudio que un equipo multidisciplinar ha publicado en la revista científica 'PNAS'.

Quienes padecen esta enfermedad presentan una notable fotosensibilidad a la radiación ultravioleta que provoca inflamación, ardor y enrojecimiento en la piel. Como no pueden recibir la luz del Sol, es posible que fueran confundidos con vampiros por su estilo de vida nocturna.

"Incluso en un día nublado hay suficiente luz ultravioleta para provocar la formación de ampollas y la desfiguración de las partes expuestas del cuerpo, las orejas y la nariz", explicó Barry Paw, integrante de diferentes instituciones de la Escuela de Medicina de Harvard (Massachusetts, EE.UU.) y uno de los autores del estudio.

De acuerdo con este especialista, si esas personas permanecen encerradas durante el día y reciben transfusiones de sangre aliviarían algunos de sus síntomas, una circunstancia que podría estar relacionada con la especial apetencia de los vampiros por ese líquido vital.

Paw asegura que "los vampiros no son reales", pero considera que sí existe una necesidad real de desarrollar terapias innovadoras para mejorar la vida de quienes tienen protoporfiria eritropoyética.

(FUENTE:  actualidad.rt.com)

sábado, 2 de septiembre de 2017

¿De dónde viene la pediofobia, el terror de que los muñecos cobren vida?


Hablábamos de la coulrofobia, el miedo irracional que tenemos a los payasos. Pero sin duda, los muñecos y muñecas también son temidos desde muchas décadas atrás y son el personaje principal en películas de terror.

En este caso se trata de la pediofobia o automatonofobia, que es la fobia a los muñecos de cualquier tipo, no sólo las que parecen terroríficas o espeluznantes pero sobre todo en las articuladas o los ventrílocuos.

Pero desde muchos atrás se habla sobre este temor pediofóbico. Sigmund Freud recordaba en su libro Lo Siniestro, que nos produce intranquilidad o perturbación aquello que está a medio camino entro lo vivo y lo muerto, lo animado y lo inanimado. Por eso entre más realista el muñeco, más terror produce.

¿De donde viene esta fobia?
En tiempos muy remotos, las muñecas poseían un carácter mágico, espiritual, y se confeccionaban con propósitos diversos, desde representar la fertilidad hasta acompañar a los fallecidos en sus tumbas.

A medida que fueron adquiriendo una mayor apariencia humana y atrajeron la atención de los niños, sus intenciones místicas dieron paso al puro entretenimiento. Hoy, no obstante, en algunas culturas las muñecas se siguen utilizando con fines mágicos y ciertas religiones, como el vudú.

Los muñecos de juguete, las estatuas antropomórficas de cera, los cristos y vírgenes de madera o las figuras de porcelana, provocan el mayor desasosiego cuanto mayor parecido tienen con nosotros y cuanto más reales resultan, dando la sensación de que van a echar a andar en cualquier momento.

Cuando los muñecos han cobrado vida
Existen un sin fin de películas que han ayudado a aumentar el miedo o inquietud por los muñecos y muñecas, la más sonadas en los últimos años han sido Annabelle y Chucky, las cuales supuestamente están basadas en historias reales de casos donde los monos han tomado vida y causado desgracias.

A la lista se suman los filmes como Saw, Dolly Dearest, La Noche del Demonio, La Dimensión Desconocida, Al Morir la Noche, así como las mexicanas, Vacaciones de Terror y El Triángulo Diabólico de las Bermudas.

Síntomas y tratamientos de la pediofobia
Los síntomas de la pediofobia varían según la persona.

Algunas, al enfrentarse al miedo a las muñecas pueden sudar, sentirse incómodas o tener náuseas. En el extremo opuesto, otras personas están tan comprometidas con esta fobia que pueden experimentar ansiedad paralizante y ataques de pánico.

Cuando el miedo en las muñecas es tan intenso que impide que el afectado lleve a cabo una vida normal, éste busca atención psicológica. Existen un gran número de maneras de tratar pediofobia.
Entre estos tratamientos disponibles, resaltan:

-La tradicional terapia de “hablar”, que enseñará al afectado a reconocer y controlar su fobia.
-Hipnoterapia.
-Terapia de exposición.
-Grupos de apoyo con otras personas que están lidiando con esta fobia específica.

En casos graves de pediofobia, medicamentos contra la ansiedad.

(FUENTE: debate.com.mx)

Sarah Ellen, la 'mujer vampiro' venerada en Pisco


Hasta 1993 su nicho era uno más en el cementerio general de la ciudad de Pisco, pero ese año nació su leyenda. El nombre de Sarah Ellen, una inglesa enterrada en 1913, empezaba a infundir por esos días horror y fascinación. Un rumor, originado en un programa de la televisión latina de Estados Unidos, aseguraba que había sido una mujer vampiro, amante del conde Drácula y que pronto iba a resucitar para cumplir con una venganza ancestral.

El rumor se llegó a convertir en una tormenta mediática que traspasó fronteras, y periodistas de varias partes del mundo llegaron a esta ciudad portuaria del sur chico para cubrir la historia. Según una autoprofecía atribuida a Sarah Ellen, su resurrección ocurriría el 9 de junio de 1993, 80 años después de su muerte. Muchos vecinos de Pisco esperaron ese día, premunidos de cruces, martillos y estacas de madera que empezaron a venderse en la ciudad. La noche del 8 junio, cientos de pisqueños se agolparon en el cementerio a la espera del tenebroso prodigio. Pasaron la medianoche y las 24 horas del día señalado y nada ocurrió.

El origen de la leyenda. Todo empezó en el programa de Cristina Saralegui a inicios de 1993. Un supuesto experto en vampiros aseguró que Sarah Ellen era una de las tres mujeres vampiro identificadas en la historia. Según su relato, había sido ejecutada en la ciudad Blackburn, Inglaterra, por practicar el ocultismo y la brujería. Sin embargo, su mayor pecado era el vínculo que habría tenido con el conde Drácula, a quien supuestamente visitaba en Transilvania (Rumanía).

Por su condición de vampira, las autoridades eclesiásticas de Blackburn habrían prohibido que se le sepulte en Inglaterra y por esa razón su viudo, Jhon Roberts, atravesó medio mundo para enterrar a su esposa en un lugar lejano y desconocido. Según esta historia, antes de morir, Sarah amenazó a sus ejecutores con volver en 80 años para vengarse del mundo.

sta versión, además de inverosimil podría calificarse de anacrónica. El conde Drácula es un personaje de ficción de la novela homónima de 1897 del escritor irlandés Bram Stoker. Y si bien la obra es contemporánea a Sarah Ellen, el personaje histórico que la inspira, Vlad Draculea (conocido como Vlad el Empalador), vivió entre 1431 y 1476.

La historia real. En mayo de 2009 el diario británico Daily Mail informó que una investigación histórica descubrió que Sarah Ellen y su esposo Jhon Roberts eran unos tejedores de algodón de la ciudad de Blackburn, condado de Lancashire. Ambos viajaron a Sudamérica para visitar al hermano de Jhon, quien administraba en un molino de algodón en el Perú. Fue durante ese viaje que Sarah murió y ante la dificultad de repatriarla, su cuerpo fue enterrado en el país.

Para el medio británico Sarah no podría haber sido ejecutada por brujería, pues los últimos registros con ese tipo de cargos en Lancashire datan de 1612, con el famoso caso de las brujas de Pendle. En 1913 esas acusaciones ya estaban muy pasadas de moda. "Los tribunales de Blackburn no pudieron haber sentenciado a muerte a Sarah por ningún delito, incluso en aquellos días lo peor que podría haberle pasado por practicar la brujería habría sido una pena de prisión", comentó el historiador Stephen Smith para el Daily Mail.

De vampira a santa. Tras la frustrada resurrección, varios vecinos de Pisco siguieron creyendo que la maldición vampira iba a cumplirse tarde o temprano. Sin embargo, con el tiempo el temor fue virando hacia la veneración. Un halo de santidad se afianzó sobre la figura de Sarah Ellen tras el terremoto de agosto del 2007 que devastó Pisco. Su tumba, ubicada en el tercer nivel de un bloque de nichos, quedó incólume en medio de los escombros de otras sepulturas. La población firmó memoriales para impedir que el nicho sea removido como planeaba la beneficencia de la ciudad y pidió la construcción de un mausoleo.

Hoy el lugar es uno de los más visitados del cementerio y siempre está adornado con las flores de los devotos. En el muro blanco del mausoleo se leen agradecimientos por favores o milagros concedidos en placas pegadas en la pared. En la lápida se lee la misma dedicatoria que se grabó hace 104 años: "In memory of Sarah Ellen, the Beloved whe of J Roberts of Blackburn, England. Born march 6 1872 - Died June 9 1913. At best" (“En memoria de Sarah Ellen, la amada esposa de Jhon Roberts de Blackburn, Inglaterra. Nació el 6 de marzo de 1872 y murió el 9 de junio de 1913”).

(FUENTE: rpp.pe)
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